28/4/11

Tan sólo unos segundos

Soy Hiro, toco en una banda llamada Bad Luck.
En estos momentos estoy esperando a mi amigo Shuichi, al que conozco desde que iba al cole.
Shuichi es el cantante de la banda y empezó a cantar cuando conoció al grupo de música que, literalmente, le cambió la vida, Nittle Grasper.
Empezamos nuestra carrera como profesionales hace casi un año. Guau, cómo pasa el tiempo… el tiempo… ¡Ese palurdo ya llega tarde! ¡Cómo no baje ya, K, nuestro manager nos va a matar! Miré hacia la enorme casa, esperando ver bajar una pelota rosa (Shuichi tiene el pelo teñido de rosa), pero al no ver nada, me acerqué a mi moto, para tocar el claxon cuando el susodicho bajó corriendo.
-¡Hiro!
-¿Qué?- pregunté algo molesto por su tardanza. Cogí el casco de mi moto y se lo pasé, pero él no lo cogió.- ¿Eh? ¿Qué pasa?
-Hiro… ¿te importa que nos lleve Yuki?
Yuki era el nombre del amante de Shuichi. Es un famoso escritor en todo el mundo. Escribe novelas románticas aunque tienen finales bastante dramáticos, según he oído. Shuichi estaba viviendo en su casa, a ver si vais a creer que este pedazo de apartamento es suyo. Entrecerré los ojos.
-¡Eso se avisa, hombre!- le regañé.
-¡Perdón!- se disculpó mi amigo. Sacó la lengua y cerró los ojos.
En ese momento se abrió la puerta del enorme garaje de la casa. Un mercedes negro se detuvo junto a nosotros. Shuichi abrió la puerta y saludó con esa voz chillona suya al gran escritor y se metió dentro del coche. Yo miré mi pobre moto, que se iba a quedar sola y luego a la puerta trasera del automóvil.
-Si quieres, puedes guardar la moto en el garaje.- la voz de Yuki me sacó de mis pensamientos.
Asentí un poco, no muy convencido de dejar la moto sola.
-¡Vamos, Hiro!- exclamó Shuichi.- ¡Que llegamos tarde!
-¡¿Y de quien es la culpa?!- al final dejé la moto en el garaje y subí al coche.
Shuichi iba dado la vuelta, intentando quitarme el cabreo por dejar la moto y llegar tarde.
No fue nada extraño que al vernos, K nos apuntara con una magnum que llevaba siempre en el cinturón. A veces me preguntaba si este hombre no debería ser un guardaespaldas. Sakano, el productor daba vueltas como una peonza de un lado a otro de la sala de grabación.
Yuki se quedó esperando fuera de la sala de grabación, junto con los que no cantábamos. Shuichi puso todo su empeño en que las canciones quedaran geniales.
Hasta las seis de la tarde no pudimos salir a comer, por llegar tarde. Sakano, K y yo fuimos a la cafetería del estudio, mientras Shuichi y Yuki salieron a comer a algún lado por aquí cerca.
Entre risas y bromas estábamos nosotros tres cuando un terrible temblor sacudió el suelo.
Nos levantamos corriendo, intentando llegar a la salida, pensando que estaríamos más seguros.
Justo cuando estábamos en la puerta, todo se detuvo. Miramos a todos lados. Busque a Shuichi y Yuki, pero no parecía que ninguno de los dos estuviese por aquí.
A lo mejor habían salido ilesos también…
Me alejé un poco de mis jefes y busque a mi amigo por todos lados. ¿Dónde estaba? Shuichi era como un hermano para mi… ¿dónde estaría? Que no le haya pasado nada.
Vi el color rosa de su pelo y corrí hacia allí, pero cuando me faltaban pocos metros para llegar, el suelo volvió a temblar. Caí y me golpeé el brazo. Intenté ponerme de pie. La gente gritaba a mí alrededor. Con dificultad conseguí ponerme de pie. Shuichi no se movía, pero temblaba, tal vez por el terremoto…
Llegué a su lado y vi el porqué de su quietud. Bajo un árbol se encontraba Yuki, boca abajo. Shuichi tenía una mano del escritor entre las suyas y lloraba en silencio.
Me imaginé el dolor de mi amigo. Tan sorprendido por la pérdida que no le salía ni la voz.
No me di cuenta de cuando la tierra dejó de temblar. Todo estaba quieto a nuestro alrededor, como si una burbuja nos separara del mundo aterrorizado que había a nuestro alrededor. Rodeé a Shuichi con los brazos. El hundió la cara en mi hombro, sin soltar la mano del escritor. Yo le apreté un poco más. Shuichi lanzo un alarido que hizo que mi corazón se rompiera en pedazos.

1/4/11

Hombres- lobo

Hombres-lobo, criaturas salvajes que habitan en Tochi.
En su propio Continente no están mal vistos, ya que las matanzas y asesinatos que provocan son unicamente una vez al mes y, sin la conciencia del Ser Humano, además hay criaturas mas peligrosas a las que perseguir, según los pobladores.
Los hombre-lobo no correrian peligro si no fuera por los cazadores que llegan de otros Continentes.
La caza de los licántropos es algo que en Tochi se trata de evitar, y los cazadores están prohibidos, pero la mayor parte de ellos consiguen alguna presa una vez al mes, haciendose pasar por simples cazadores que buscan una noche de diversión.
Los hombre-lobo son dificiles de matar, porque gracias a su agudo oido y a su desarrollado olfato pueden detectar a su presa o cazador, lo malo es que el carácter agresivo los empuja a tratar de matar a todos los seres vivos con carne y por ello se lanzan sobre sus perseguidores, quienes acaban con ellos gracias a la plata que llevan encima y a la que los licántropos son alérgicos, un disparo certero en la cabeza o el corazón o llevar a la persona que ellos aman.
Muchos hombre-lobo sienten las transformaciones como una maldición, y la gran parte sufre trastornos de la personalidad.
Generalmente son solitarios, pero con ansias de acercarse a las personas y poder ser uno mas.
Algunos prefieren seguir apartados, pensando que jamás conseguirán ser uno más.
Los que lo consiguen siempre tienen miedo de hacer daño a las personas a las que son cercanas y muchos vuelven a vivir solo, anhelando volver a acercarse a los seres humanos normales.
Su esperanza de vida es mas alta que la de otras personas y muchos han pasado de los 100 años si no se han suicidado antes o han sido asesinados

Espiritus de Kuki

Estos son un par de criaturas que hay en el continente Kuki, no se que nombre ponerle a la especie, asi que si me quereis dar alguna idea os lo agradezco ^^
En Kuki estos bichitos son considerados sagrados por el Templo del Aire.
Los habitantes del Continente suelen alimentarles hasta que crecen si encuentran crias abandonadas, o cuidarlos si estan heridos.
Estos dos ejemplares son, por ejemplo, una madre y su cría.
Estas pequeñas criaturas, segun las leyendas, traen buena suerte y lluvias.