31/8/11

En la oscuridad

Me pasé la noche encogido contra la puerta. Cuando llegó el momento de ir a clase me costó horrores levantarme del suelo, coger la mochila y emprender el camino hacia la escuela.
Con cada paso que daba, sentía como una lágrima caía por mi mejilla.
Cada poco tiempo, tenía que parar a descansar. Nadie se paraba a ayudarme, y mucho menos, a mirarme.
Lloraba de dolor y rabia. Mis padres se habían pasado, me dolía todo el cuerpo, y no le importo absolutamente a nadie.
Me dejo caer en un callejón, llorando desesperado.
Me paso el día ahí escondido, no intento levantarme, mi mochila esta enterrada entre los restos de un cubo de basura que se ha caido cuando alguien ha pasado.
De alguna manera, consigo levantarme. Vuelvo a casa en un estado lamentable, no he recogido mi mochila, ni los libros, estoy manchado de grasa y huelo fatal.
Con paso lento, encogido aún, y con las mejillas marcadas por los surcos de mis lágrimas, llamo a la puerta de casa. Mis llaves están en un bolsillo de la mochila.
La puerta se abre, veo como mi madre vuelve a la cocina, sin prestarme atención.
Yo, como puedo, me encierro en el baño y me meto en la ducha.
Quizá empaparme en el agua me pueda ralajar.
Al desvestirme, no presto atención a las oscuras marcas sobre mi cuerpo, ni a la enrojecida mejilla.

29/8/11

En la oscuridad

Llego a casa radiante, feliz, dando saltos de alegría. Son mas de las ocho, no me fijo en que las luces de toda la casa están encendidas.
Abro la puerta, sonriendo, riendo para mi mismo ¡qué maravilloso día he tenido!
Antes de poder saludar siquiera, una mano sale proyectada hacia mi rostro. Mi madre está delante mio, con el brazo estirado.
La bofetada me ha sorprendido, me quedo con la cara volteada. Mi madre empieza a chillar, histérica.
Cuando la oye, viene mi padre, descargando un puñetazo en mi estómago, recriminandome lo mal hijo que soy por hacer sufrir a mi madre. Con cada palabra me daba un golpe más. Acabo tirado en el suelo, encogido.
Ambos se dan cuenta de que ya no puedo aguantar mas golpes o palabras, vuelven al salón como si nada hubiera pasado.
Siento como las lágrimas escurren por mis mejillas. No se cuanto tiempo me quedo ahí, tirado, sin poder moverme. Por debajo de la puerta entra el frío de la calle. Mi madre se acerca, pienso que sera para atenderme un poco, pero no es así, va a cerrar la puerta. Veo a mi padre pasar hacia su habitación, mi madre le sigue, silenciosa. Se ha llevado las llaves.
Sigo llorando, acurrucado contra la pared.

En la oscuridad

Aun no se como ha conseguido traerme de nuevo al parque. Como llegue demasiado tarde mis padres me matarán. Le miro, cohibido ante la situación.
     - Te quería invitar a un helado.- dijo, sacándome de mis ensoñaciones.- Porque ayer me quedé con las ganas de saber mas de ti.
El calor sube a mis mejillas, aparto la mirada terriblemente sonrojado. 
     -¿De mi?- susurro. Eso me hace feliz. Nunca nadie... ha querido saber nada de mi.
     -¡Eh!- la voz de Erik vuelve  a sacarme de dentro de mi mente, donde suelo pasarme las horas. Le miro confuso, y avergonzado. Él sonrie.- ¿Donde estabas?- pegunta con voz suave.
     -Yo... yo... no pretendía... no quería...- balbuceo. De verdad que no quería ignorarle.
     -No pasa nada.- responde él, amablemente.
Entonces me lleva a tomar ese helado que me ha prometido. Nos pasamos las horas charlando, bueno, es él quien habla, yo no se aun como debo reaccionar ante las cosas que él dice, no se cuando bromea o cuando dice algo en serio. Puede parecer patético, pero cuando tus padres solo te han enseñado a alejarte de la gente que no es creyente (que no queda mucha gente, o por lo menos no tan radicales como mis padres) no sabes como portarte ante alguien como Erik, tan abierto.
Consigue sacarme pocas cosas sobre mi, y de lo que saca, el se pasa un buen rato hablando de si mismo, no me molesta en absoluto, quiero saber más de él, asi que solo abro las orejas y le escucho.
Su voz es masculina, vibrante, hace que mi pecho retumbe con cada palabra que dice.

28/8/11

En la oscuridad

Al día siguiente me sorprendí de verle a la puerta del instituto. Luego caigo en la cuenta de que no soy el único que da clases aquí. Sigo mi camino, preguntándome quien es el afortunado/a.
Veo como levanta la mano y llama a alguien... a mi...
    -¡Ciro!- llama, me quedo en el sitio, congelado. ¿Yo? Es imposible, suficiente tuve ayer cuando me llevó a pasear, ¿y ahora me busca a la salida de las clases? Él se acerca a mi, sonriente. Algunas personas se vuelven a verlo, yo sigo congelado en mi sitio, boquiabierto.- Hola, Ciro.
    -Ho... hola.- contestar me cuesta un poco, estoy sorprendido. Con suavidad, el me cierra la boca.
    -Te van a entrar moscas.- me dice, con tono cariñoso.
Sin poder evitarlo, abro y cierro la boca, sin salir de mi asombro.
Él se rie.
    -Vamos al parque.- me dice, empujandome suavemente.
Entonces recuerdo la advertencia de mis padres
    -Lo siento...- susurro.- Tengo que volver a casa...

27/8/11

En la oscuridad

Suspiré. Aún no lo he dicho. No tengo amigos. Ni uno. Nada, son inexistentes en mi vida, y la razón, después de la escena de mis padres, supongo que será logica. Cada vez que hablo de alguien, tengo prohibido volver a hacercarme a esa persona.
Lo mejor de todo, es que mis padres jamás han visto ni conocido a nadie que haya mencionado.
Una opción sería no hablar de nadie que haya conocido, pero yo no soy un chico al que le guste pasear solo, y supongo que tener amigos supone salir con ellos, como cuando yo iba a andar con mis padres de pequeño.
Suspiro. Nunca podré tener ninguna relación con nadie, y menos si mis padres están por medio. Ellos ya me han dicho que, o me busco amigos católicos (hasta la médula) o que me quedo en casa encerrado.
Eso s lo que esttoy aciendo. Quedarme en casa.
En clase estoy solo, en los descansos, subo a la biblioteca, y vuelvo todos los días solo a casa.
Después de entrar a mi habitación, me dejo caer sobre la cama.
Si, así pasan los días, encerrado en mi habitación, con los mismo libros de siempre.

En la oscuridad

Tenía la sensacion de que flotaba cuando llegué a casa. Había ido con Erik (así se llamaba el chico que vi ayer) a una heladería cercana al parque.
Habíamos hablado de tonterías y comentado nuestros gustos y aficiones.
Después de un día entero, al fin vi a mis padres. Estaban sentados en la mesa, cenando.
     -Ciro, ¿Donde has estado?- preguntó mi madre.
     -Con... un amigo...-susurré.
     -¿Qué clase de amigo?- preguntó, esta vez, mi padre.
     -¿Qué... clase de amigo?- repetí, bajando la cabeza.
Mis padre me miraron a la vez. Ya sabí a que se referían con eso. ¿Eres creyente? ¿Estaba bautizado? ¿Había hecho la primera comunión e iba todos los domingos a misa?
     -P-pues...- traté de inventarme algo.
     -No puedes volver a ver a esos amigos tuyos.- dijeron los dos a la vez, sin darme tiempo a explicarme.

26/8/11

En la oscuridad

Ha sido un día largo y duro. Estos días son los que peor llevo, en los que me paso las horas pensando que puedo hacer. ¿Es tan malo ser gay? ¿Por eso la Iglesia se encargaba de perseguirlos y matarlos?
Deprimiendome por momentos, llegué al parque del día anterior. No creo que le vuelva a ver, pero no quiero llegar a casa. Me hundo en mi propia miseria por momentos. Un par de gotas caen sobre mis puños cerrados.
     -Mierda...- susurro, limpiandome los ojos, ¿por qué me pongo a llorar justo ahora?
Una mano me toca el hombro. Asustado me vuelvo, encontrandome cara a cara con el chico de ayer.
     -¿Por qué lloras?- preguntó.
Abro mucho los ojos, sorprendido.
     -Y...yo...- tartamudeo. Él me mira, parece preocupado, pero...eso no puede ser, ¿verdad? Ni siquiera nos conocemos.
     -Ayer también estabas por aquí, ¿verdad?- preguntó, suavemente. Yo me encojo un poco, cohibido.
     -S...si...- traté de decir. - ¿Por qué?
     -Me pareció verte ayer... y me llamaste la atención.- me acarició la mejilla suavemente, aquello hizo que me sonrojara.
     -Q...¿qué yo llamé tu atencion?- preguntó, eso si que no me lo esperaba.
     - ¿Quieres venir a dar una vuelta conmigo?- preguntó suavemente. No pude negarme a aquello, era la primera vez que un hombre como él me hablaba.

En la oscuridad

Llegué a casa, rendido, deprimido.
Mis padres no saben que me atraen los hombres, no lo sabe nadie.
Menos mal que ellos no están, no quiero que me vean así. Voy a mi cuarto arrastrando los pies.
Me dejo caer en la cama, mas deprimido si se puede.
A pesar de estar mejor aceptados en la sociedad, ir cantando por ahí que soy gay no me parece lo mejor.
Mis padres son católicos, cuando hablan por la tele sobre las fiestas del orgullo gay, ellos les llaman enfermos, degenerados y monstruos. Aun no estoy muy seguro de que reacción prevocaría el dejar caer durante la comida mi condición, pero son mis padres, supongo que lo aceptaría. Supongo. Solo supongo.
Sin darme cuenta me quedo dormindo, para cuando me despierto son las 8. 30 de la mañana, y tengo clase.
Me levanto gritando y salgo corriendo. Mis padres no están. ¿No llegaron anoche? Corriendo me preparo y voy a clase.

En la oscuridad

Cuando les conté a mis padres que era homosexual, jamás pensé que me harían lo que me hicieron.
Tampoco esperé que mi pareja me abandonara por aquello, es más, espere un poco mas de apollo por su parte. Pero no fue así, y desde entonces, lo único que ven mis ojos, es oscuridad.
Todo empezó cuando le conocí. Yo iba dando una vuelta tranquilamente por el parque, cuando un chico de mi edad pasó por delante mio.
Inmediatamente me fijé en él. Era alto, apuesto, elegante, a pesar de su edad. El pelo negro, corto y desordenado, hacía que mis ojos corrieran detras de él.
Pero, despues de unos segundos, suspiré, rendido. Los hombres como él nunca eran gays, o si lo eran, buscaban a una persona con mejor pinta que yo.
Soy bajo, con pinta de niño pequeño e infantil. Ademas de virgen, él ya debe de haberlo hecho muchas veces con otras personas como para fijarse en mi.

1/8/11

Dragones

Qué decir de los dragones? Seguro que todos los conoceís ya, pero por si acaso (creia tambien que todo el mundo debía saber que era una quimera, pero me equivoqué) escribo aquí un poco sobre ello.
Los dragones son seres inteligentes. Se habla de ellos en todo el mundo.
En Europa eran bestias feroces que raptaban princesas y doncellas. En este continente Los dragones tenían un cuerpo ancho, musculoso, escupían fuego por la boca, tenían cuatro patas y dos alas. O dos alas y dos patas. Aquel aspecto les hacía parecer mas feroces.
En Asia fueron quienes enseñaron a los hombres todo lo que saben. Estos dragones, en cambio eran largos, su cuerpo estaba cubierto de pelo y escamas, tenían cuatro patas y por ser seres magicos volaban por el cielo sin necesidad de alas.
En la historia junto a estos dragones en un mismo continente, el de fuego.
Mantengo que los dragones asiaticos son mas benevolentes y amables, mientras los europeos mas cascarrabias e irritables.



Lobos alados



Esta especie es dificil de encontrar. Un lobo alado es un animal solitario, expulsado de su manada por nacer con sus elegantes alas.
Tienen las mismas costumbres que los lobos noramles, en lo unico en que se diferencia es que las alas aparecen por una mutación en el ADN durante el tiempo que estan en el vientre de sus madres.
No todos los cachorros de la camada que de la loba serán alados.
Por el hecho de tener alas, esta especie de lobo es marginada en la manada, y a menudo son expulsados de ella.
Estos lobos aparecen en el Continente de Tierra, único lugar del planeta donde quedan lobos.

Quimera


 Quimera. Existen varios tipos de quimera.
La quimera con cabezas de león, macho cabrío y cola de serpiente.
Los cuartos delanteros de esta especie son de león, los cuartos traseros de cabra y como cola tiene el cuerpo de una serpiente.
La quimera con cabezas de león, macho cabrío y dragón. En esta especie, la cabeza de macho cabría sale del lomo y tiene alas de dragón. Los cuartos traseros son de cabra, los delanteros de león, y la cola y las alas pertenecen al dragón.
En la historia la quimera de serpiente, león y cabra tiene alas porque venía mucho mejor con el argumento.
En lo que están de acuerdo todas las descripciones, es que una o varias de las cabeza de la quimera escupían fuego, además de la serpiente, que es venenosa.
Esta especie proviene del Continente de Viento, donde causa estragos en los poblados, aun que por lo general vive en los bosques achatados.