31/3/11

Historias de un bosque

Imagina un bosque, un bosque de lo que quieras, un pinar, un robledal, un bosque típico…
Imagina, con todas tus fuerzas. Imagina, el viento que sopla entre las ramas de los árboles, el canto de los pájaros, la suave brisa de antes del verano.
Ahora, concéntrate en un árbol, el que más te guste. A lo mejor es el pino que hay junto a la roca, hundiendo sus raíces en lo más profundo del suelo.
Quizá es el castaño que se mece al son del viento, o el sauce llorón que moja sus ramas en el rio.
Siéntete como si fueras ese árbol, siente las raíces sujetan el suelo, como un ruiseñor entona su llamada en una de las ramas, siente como una ardilla trepa por el tronco.
La ardilla coge una fruta, la mordisquea un poco y se va.
Un zorro husmea por entre las raíces, tratando de entrar en la madriguera de ratoncillos que escondes.
Una pequeña liebre recorre un trozo de suelo, buscando la fruta de los arboles vecinos.
Un rato después la ardilla vuelve a buscar más alimento.
El zorro se esconde para emboscar a la liebre, que esta despistada, buscando fruta para comer.
¡Que tranquilo esta todo!
Tan relajante… el sol brilla, el río recorre su camino a unos metros…
De repente, el zorro se yergue, atento, ignorando a la liebre.
Un estruendo sacude el bosque.
La ardilla se tensa, la liebre se esconde en su madriguera y el zorro huye.
Los pajarillos echan a volar, escandalizados.
Entre los arboles aparece una enorme máquina, negra, mortífera, embiste contra los árboles, derribándolos.
Sientes un hormigueo en las raíces.
Una enorme rueda aplasta al zorro, que no ha podido escapar a tiempo. El temblor hace que la madriguera se derrumbe y tras sentir una embestida empiezas a caer.
Sientes como te parten en dos, como caes al suelo, como atraviesas a la ardilla con una rama que se parte al llegar al suelo.
La sabia mana de tu tronco astillado. Mientras mueres lamentas haber atravesado a la ardilla. El pobre animal no podía huir a tiempo.
Mientras mueres sientes el dolor del bosque, escuchas el lamento de otros árboles a tu alrededor.
Mas arboles caen, aplastando a criaturas que han sido incapaces de huir a tiempo.
Mientras mueres lloras de dolor que te producen las heridas, lloras al sentir como la sabia se lleva tu vida.
Tu lamento se une al de los otros árboles, que gritan en silencio.
Y cuando tu vida se apaga, tus últimos pensamientos van hacia esas máquinas negras que han aniquilado el bosque.

1 comentario:

pao-ola dijo...

Me ha gustado mucho, este relato es de hace dos años ¿no?