29/8/11

En la oscuridad

Aun no se como ha conseguido traerme de nuevo al parque. Como llegue demasiado tarde mis padres me matarán. Le miro, cohibido ante la situación.
     - Te quería invitar a un helado.- dijo, sacándome de mis ensoñaciones.- Porque ayer me quedé con las ganas de saber mas de ti.
El calor sube a mis mejillas, aparto la mirada terriblemente sonrojado. 
     -¿De mi?- susurro. Eso me hace feliz. Nunca nadie... ha querido saber nada de mi.
     -¡Eh!- la voz de Erik vuelve  a sacarme de dentro de mi mente, donde suelo pasarme las horas. Le miro confuso, y avergonzado. Él sonrie.- ¿Donde estabas?- pegunta con voz suave.
     -Yo... yo... no pretendía... no quería...- balbuceo. De verdad que no quería ignorarle.
     -No pasa nada.- responde él, amablemente.
Entonces me lleva a tomar ese helado que me ha prometido. Nos pasamos las horas charlando, bueno, es él quien habla, yo no se aun como debo reaccionar ante las cosas que él dice, no se cuando bromea o cuando dice algo en serio. Puede parecer patético, pero cuando tus padres solo te han enseñado a alejarte de la gente que no es creyente (que no queda mucha gente, o por lo menos no tan radicales como mis padres) no sabes como portarte ante alguien como Erik, tan abierto.
Consigue sacarme pocas cosas sobre mi, y de lo que saca, el se pasa un buen rato hablando de si mismo, no me molesta en absoluto, quiero saber más de él, asi que solo abro las orejas y le escucho.
Su voz es masculina, vibrante, hace que mi pecho retumbe con cada palabra que dice.

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