28/8/11

En la oscuridad

Al día siguiente me sorprendí de verle a la puerta del instituto. Luego caigo en la cuenta de que no soy el único que da clases aquí. Sigo mi camino, preguntándome quien es el afortunado/a.
Veo como levanta la mano y llama a alguien... a mi...
    -¡Ciro!- llama, me quedo en el sitio, congelado. ¿Yo? Es imposible, suficiente tuve ayer cuando me llevó a pasear, ¿y ahora me busca a la salida de las clases? Él se acerca a mi, sonriente. Algunas personas se vuelven a verlo, yo sigo congelado en mi sitio, boquiabierto.- Hola, Ciro.
    -Ho... hola.- contestar me cuesta un poco, estoy sorprendido. Con suavidad, el me cierra la boca.
    -Te van a entrar moscas.- me dice, con tono cariñoso.
Sin poder evitarlo, abro y cierro la boca, sin salir de mi asombro.
Él se rie.
    -Vamos al parque.- me dice, empujandome suavemente.
Entonces recuerdo la advertencia de mis padres
    -Lo siento...- susurro.- Tengo que volver a casa...

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