26/8/11

En la oscuridad

Ha sido un día largo y duro. Estos días son los que peor llevo, en los que me paso las horas pensando que puedo hacer. ¿Es tan malo ser gay? ¿Por eso la Iglesia se encargaba de perseguirlos y matarlos?
Deprimiendome por momentos, llegué al parque del día anterior. No creo que le vuelva a ver, pero no quiero llegar a casa. Me hundo en mi propia miseria por momentos. Un par de gotas caen sobre mis puños cerrados.
     -Mierda...- susurro, limpiandome los ojos, ¿por qué me pongo a llorar justo ahora?
Una mano me toca el hombro. Asustado me vuelvo, encontrandome cara a cara con el chico de ayer.
     -¿Por qué lloras?- preguntó.
Abro mucho los ojos, sorprendido.
     -Y...yo...- tartamudeo. Él me mira, parece preocupado, pero...eso no puede ser, ¿verdad? Ni siquiera nos conocemos.
     -Ayer también estabas por aquí, ¿verdad?- preguntó, suavemente. Yo me encojo un poco, cohibido.
     -S...si...- traté de decir. - ¿Por qué?
     -Me pareció verte ayer... y me llamaste la atención.- me acarició la mejilla suavemente, aquello hizo que me sonrojara.
     -Q...¿qué yo llamé tu atencion?- preguntó, eso si que no me lo esperaba.
     - ¿Quieres venir a dar una vuelta conmigo?- preguntó suavemente. No pude negarme a aquello, era la primera vez que un hombre como él me hablaba.

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