17/11/17

37. Maldición

Skeith sabía que aunque Nao estaba mirándole, no le reconocía.
Tenía las pupilas dilatadas, y se había medio incorporado en la cama cuando le había descubierto a su lado, había fijado sus ojos platinos en él, y no los apartaba. Tembló al escuchar el gruñido que nacía en su pecho, grave y amenazador, sus labios tensos marcaban los colmillos por debajo de la fina piel, dejando asomar levemente las puntas blancas de sus dientes, dándole un aspecto amenazador.
No sabía que debía hacer en el caso de que Nao no lo reconociera, Axel no le había dicho nada y no tenía la confianza suficiente para manejar la situación. Además, la vibración ascendente de la garganta del licántropo no le ayudaba.
Al bajar la mirada, buscando algo con lo que tranquilizarse, descubrió que las manos de Nao temblaban casi imperceptiblemente. Aquello le sorprendió, e hizo que se replanteara la agresividad del otro.
Quizá sólo estuviese asustado. Podría sonar increíble, pero no era imposible, y eso le animó a tomar una decisión. Aún temblando por lo que pudiese hacerle si aquello no salía bien, se acercó lentamente a él. A cada paso que daba el gruñido se intensificaba, a la vez que el temblor en las manos de Nao iba ascendiendo de sus manos a sus brazos. Skeith lo rodeó, y para cuando estaba sentado a sus pies en la cama, Nao le enseñaba completamente los dientes, el gruñido resonaba en toda la estancia y el temblor había traspasado a todo su cuerpo, tan violento, que Skeith no estaba seguro si él también sufría espasmos por lo tenso de la situación o era todo gracias al licántropo.
Aún no muy convencido de lo que iba a hacer, estiró levemente la mano hacia el empeine del otro, provocando que el cuerpo del hombre-lobo se tensara y se ganara otro amenazador gruñido. Se detuvo inmediatamente, devanándose los sesos, buscando que otra manera había para que le permitiera acercarse. Recordó cómo él se había acercado la primera vez, con las orejas gachas y una leve sonrisa en la cara, hablando con voz suave.
Así que lo imitó; llamó su nombre en voz baja, recordandole quién era él y que no quería hacerle daño. No volvió a intentar acercarse hasta que le vio más relajado, acariciando finalmente la piel desnuda de su pie cuando los colmillos volvieron a desaparecer tras sus labios. Tras un sobresalto al sentir el roce, Nao parpadeó varias veces y finalmente le vio.
Skeith lo sintió como una batalla ganada, por lo que no pudo evitar sonreír triunfante, pero se asustó cuando Nao se dejó caer pesadamente de nuevo contra el colchón, con un suspiro agotado. Sobresaltado, saltó junto a él sólo para encontrarse con su rostro cansado y sus ojos cerrados.
- ¿Nao? - susurró - ¿Estás bien?
Recibió un débil meneo negativo con la cabeza como respuesta. Claro que no iba a estar bien, había estado no sé cuántas horas siendo atendido por las heridas, debía sentirse dolorido y además desorientado al no saber dónde había despertado.
- ¿Dónde estamos? - su voz sonó ronca y débil, apenas un susurro que pudo escuchar al estar mirándolo y que removió salvajemente su interior.
- No... No sé exactamente dónde... Pero por lo que he entendido puede ser un... ¿santuario? - no estaba seguro de si debía decir eso o no. Al oírlo Nao abrió los ojos de nuevo, se tensó e hizo ademán de levantarse, pero sacando fuerza y valor de algún punto escondido en su interior, le obligó a continuar recostado -. Axel ha dicho que cuando vuelva te lo explicará todo.
- ¿Volver? - el nerviosismo de Skeith aumentó a la vez que el de Nao - ¿Dónde ha ido? ¿Y Lid? Maldita sea Skeith, deja de mirarme así y respóndeme: ¿Dónde está mi hermana?
Nao se había incorporado y clavaba las uñas en el brazo del joven, apretando más de lo necesario sin darse cuenta, consiguiendo que Skeith se encogiera por momentos en su sitio.
- M-me haces daño... - gimoteo el moreno. Fue entonces cuando se dio cuenta de la fuerza con la que apretaba la mano, cómo la piel del chico estaba a punto de ceder bajo sus garras, vio la expresión de miedo y dolor en su rostro y su temblorosa mano a medio camino, como si no se atreviera a tratar de apartarlo.
Cuando soltó, notó que por la ansiedad había dejado salir a Volk lo suficiente como para darle a su cuerpo un aspecto entre bestia y humano. Sentía los colmillos presionar contra sus labios, las palmas de las manos acolchadas por las almohadillas y la capa de pelo cubrir parte de su espalda, pecho y brazos.
Lo peor fue ver las lágrimas que escurrieron por las mejillas del chico, quién cuando se supo libre retrocedió levemente.
- Oh, mierda - gruñó para sí, provocando otro estremecimiento en el joven brujo. Estiró de nuevo el brazo, sintiendo como su corazón se estrujaba ante el temblor del otro. Quiso disculparse pero sentía que no iba a ser suficiente. Era un completo imbécil.
Atrajo el cuerpecillo aún raquítico hacia sí, ignorando a duras penas el dolor de sus heridas y el leve forcejeo del moreno. No estaba muy seguro de si las arcadas eran del arrepentimiento por asustar a Skeith o seguían siendo las que le habían despertado.
No, eran las que le habían despertado. Tiró a Skeith contra la cama para apartarlo de su camino antes de vomitar hasta el intestino grueso.
No supo muy bien cómo volvía a estar recostado de espaldas. El esfuerzo se había convertido en oleadas de dolor punzante por todo su cuerpo que le impedía sentir nada más, pero podía oír la lejana llamada angustiada del chico, seguido de insistentes paf pafs.
No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado al abrir los ojos, pero detestó ver la preocupación en la mirada de Skeith, hacía que se sintiese inútil y aún más enfermo.
- ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? - se preguntaba el moreno angustiado. Al verle abrir los ojos dejó el golpeteo en su mejilla a medio camino. Nao se fijó en el temblor de sus labios al mirarle.
- Deberías haber ido con Aeryn - tuvo que carraspear para recuperar la voz. Trató de sonreír para aligerar el ambiente -. Hay gente que no es buena para cuidar enfermos.
Skeith no le devolvió la sonrisa, pero se secó las lágrimas.
- ¿Qué debo hacer? - susurró, angustiado.
Nao se quejó un poco al moverse para hacer un hueco junto su lado sano y lo palmeó un par de veces.
- Acuéstate conmigo - dijo -. Es más fácil descansar cuando te hacen compañía.
Skeith se sonrojó violentamente y empezó a tartamudear.
- Como cuando te asustaste tanto que me lanzaste una descarga eléctrica y te abrazaste a mi, pero al revés - por alguna razón tuvo la necesidad de explicarse, y pareció funcionar cuando el chico asintió tímidamente antes de acurrucarse junto a él. 
Nao suspiró antes de acomodarse, dando ligeramente la espalda a la puerta y Skeith abrazó un cojín para sentirse seguro. La simple presencia del joven brujo a su lado fue suficiente calmante, por lo que pocos minutos después acabó cerrando los ojos gracias a al cóctel de estrés del que había disfrutado desde antes de abrir los ojos en la madriguera.
×~×~×
Skeith se despertó al sentir una rítmica vibración en su oído. Perezosamente restregó la cabeza y abrazó con mas fuerza el cojín con el que se había dormido, notándolo bastante mas duro, cálido y largo de lo que recordaba, aunque no era del todo incómodo.
Vayavayavaya - canturreó una voz desconocida -. Finalmente nuestro pequeño Nao ha encontrado pareja.
Se incorporó de golpe al oír esas palabras, para encontrarse de frente con una de las brujas que habían traído a Nao. Acariciaba la frente del licántropo, ignorando el gruñido de advertencia que surgía de lo más profundo de su pecho.
Buscando apoyo, apretó el cojín con la mano, pero grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que a lo que se había aferrado era el brazo de Nao. Él se incorporó al sentir su nerviosismo, tratando de cubrirle con su cuerpo.
La bruja levantó una ceja.
Dejar que un herido te proteja es de haber caído muy bajo - había algo en su forma de hablar que no terminaba de cuadrar. Al ver su expresión contrariada se inclinó sobre ellos. Nao trató de empujarlo contra la pared para apartarlo del camino - ¿Entiendes lo que digo?
Bien, no es que fuese muy inteligente, era cierto, también había gente que lo llamaba analfabeto, se lo habían dicho a la cara miles de veces cuando compraban su cuerpo, pero había quedado claro que al menos sabía hablar, por lo que se sintió herido al oírla preguntar aquello.
- S-s-si te entiendo - dijo asomándose por detrás del licántropo, pero aquello hizo que se ganara un regaño por su parte.
- ¡No la respondas!
Pero ella sonrió.
Tarde~ - ronroneó antes de ponerse seria otra vez y llevarse un dedo a la barbilla, pensativa -. Así que puedes entender el Lenguaje Sagrado, ¿puedes leerlo?
Skeith no entendía a que se refería. ¿Leer? ¿Él? ¿Lenguaje Sagrado? Por favor, ni siquiera era capaz de contar más de diez sin ayuda. 
ApartaNao - ordenó al licántropo, empujándole del hombro sano. Él se resistió -. Si no lo haces por las buenaslo haré yo por las malasy ya sabes como son mis malas formas.
Si se hubiera encontrado en mejor estado, no hubiera dudado en plantarle cara a la bruja, pero siendo incapaz de ponerse en pie y de apenas levantar un brazo, poco podía hacer.
- No le hagas nada, o no me haré responsable de mis actos, Bain - amenazó el licántropo antes de hacerse a un lado.
Todos los lobos heridos sois muy peligrosos - la bruja se dejó caer en el colchón entre ellos antes de que Skeith pudiese pegarse de nuevo al costado del licántropo. Abrió las manos y entre ellas apareció un viejo libro de tapa marrón y letras de portada color dorado.
Era la primera vez que Skeith veía un conjunto de paginas tan brillante. 
Lee - ordenó entonces Bain, dejándole el libro entre las manos.
- Pero yo no sé leer - a pesar de no saber, sentía los libros como alguna clase de maravilla. Nunca había cogido algo tan preciado, ni nunca se había sentido tan intimidado por algo tan inofensivo.
Sólo mira la página y dime si entiendes algoSi en esa no entiendes nadapasa a la siguiente.
Inseguro, dejó vagar la vista por las hojas, sintiéndose inútil al no comprender nada de lo que decían las páginas.
Levantó la vista después de un rato, al sentir movimiento en el colchón. Se asustó cuando vio a la bruja tratando de acomodar a un sudoroso Nao en la cama de nuevo.
- No me toques - consiguió decir él a pesar del dolor que le provocaba el estar sentado, tratando de apartar a la bruja con débiles manoteos al aire.
Puedes seguir haciéndote el duro y seguir sufriendo el dolor de la maldicióno puedes tumbarte en la camarelajarte y dormitar mientras te recuperas - Bain le dejó dos opciones muy claras, a las que Nao acabó cediendo. El dolor era demasiado intenso como para poder ignorarlo, y dormitar no era lo mismo que acabar desmayado.
- Pero deja que Skeith se quede aquí - pidió, señalando al muchacho. 
Y fue entonces cuando el chico se dio cuenta al oírle hablar; Bain había estado hablando en otro idioma desde que había llegado y, por alguna razón que desconocía él había entendido todas y cada una de las palabras, a pesar de no haber aprendido nunca a hablar el Antiguo Idioma. Quiso incorporarse y preguntar cómo era posible aquello, pero tuvo que dejar el libro de lado al ver que Nao parecía estar sufriendo más que cuándo se había despertado.

10/11/17

36. Imbécil

Bain y Ganee llegaron rápidamente a la explanada frente a la colina en la que se abrían los portales de entrada y salida al santuario. Frente a ellas y sus aprendices se había materializado una pequeña manda de licántropos; otra pareja alfa y sus tres cachorros, otra familia a la que el portal había traído muertos, manchados de sangre y cubiertos de heridas malditas gracias a los demonios.
Ganee suspiró pesadamente, dejándose abrazar por Bain. Ella siempre había sido mas sensible que su compañera, y por eso la había arrastrado a ese proyecto de salvamento de licántropos y otros seres bestia esclavizados por los humanos.
Llevaban tanto tiempo juntas que hasta tenían un aspecto similar, el color de sus ojos eran color malva, sus cabellos del tono de las amatistas y aún así, Bain tenía una expresión mas seria que ella, era mas alta por unos pocos centímetros y pesaba un par de kilos más. Gracias a eso, le encantaba esconderse entre sus brazos en momentos como aquel, en que las malas noticias superaban con creces las buenas.
De los dos cachorros que habían rescatado, uno había muerto mientras dejaban a Nao en la habitación, y su hermana seguía en cuidados intensivos, y no parecía que la pequeña fuese a mejorar... Por desgracia las crías de licántropos eran tremendamente vulnerables hasta que cumplían, al menos, los quince años...
En Lenguaje Sagrado, indicaron a sus aprendices que se llevaran los cuerpos de la familia, mientras ellas empezaban a preparar las pilas funerarias para incinerar los cuerpos al día siguiente.
Entre las sombras que despuntaban el alba, pudieron distinguir la figura de un enorme lobo que no había apartado la mirada de la entrada de la cueva desde que había llegado.
ווו×
Aeryn se abrazó las rodillas, aún incómoda, a pesar de que las dos brujas se hubieran marchado hacía poco mas de una hora.
- No te lo tomes como algo personal - ella apenas levantó un poco la mirada de sus manos entrelazadas al escuchar a Axel -, esas dos creen que los humanos son sólo unos tremendos idiotas con demasiado poder...
La voz apagada del joven hacia el final de las frase, le indicó que el también lo creía y que acababa de darse cuenta de lo que estaba diciendo y a quién se lo decía. Aeryn levantó una ceja antes de suspirar y dejarse caer pesadamente sobre los cojines del sillón.
- Deberíamos ir a buscar algo para comer - sugirió el joven -. Estas tan apagada porque llevamos horas sin probar bocado. Ya deberían en estar saliendo los soles...
- No tengo hambre - replicó ella sin ganas, sólo teniendo intenciones de dormir. Estaba ya cerrando los ojos cuando se incorporó de golpe - ¡Heilen! ¡Por los Espíritus, ¿dónde está él?! ¿Ha cruzado el portal, verdad?!
Axel se sorprendió al escuchar el repentino grito, quedándose paralizado en su camino a la cama de Nao. Miró durante unos segundos a la joven, que parecía a punto de empezar a hiperventilar.
- Cruzamos todos el portal - dijo suavemente, tratando de calmarla -. Ellett, Lid y Heilen debieron quedarse fuera cuando nos hicieron pasar.
- Vamos a verlos - ordenó mas que pidió la caza-recompensas.
Axel levantó una ceja.
- ¿Ahora?
- Querías ir a comer, ¿no? Pues antes de buscar algo con lo que llenar tu maldito estómago, vamos a asegurarnos que mi compañero realmente cruzó ese puto portal. Y si no lo hizo vanos a ir a buscarlo.
Axel gruñó hastiado, odiaba que le dieran órdenes, aunque quizá fuese un buen momento para cambiar la mala relación que tenia con ella, así que cedió. Pero antes de volver a ponerse las botas, miró la figura inmóvil de su amigo en la cama, cubierto de vendas, pálido y ojeroso, parecía mucho mas pequeño de lo que realmente era.
Si Nao se despertaba en ese lapso de tiempo en el que no había nadie con él, probablemente armara un espectáculo, y no creía que lo que el licántropo necesitase en ese momento fuese correr de un lado a otro, desesperado por encontrar una cara conocida. Tras volver a suspirar se giró de nuevo hacia Aeryn para decirle que le tocaba buscar la salida a ella.
- Yo... Yo me quedo... - susurró una vocecilla desde un rincón. Los otros dos de giraron hacia Skeith, quien estaba encogido en el sillón, y se hacía mas pequeño por momentos ante las insistentes miradas.
Tras un momento de silencio, Axel asintió, mientras hubiera alguien, podría controlar la ansiedad del hombre-lobo.
- Bien. Si Nao despierta dile que cuando vuelva le explicaré la situación, aunque probablemente no se quede satisfecho, así que si le distraes se quedará tranquilo.
El chico asintió, algo inseguro ¿con que podía distraer a un hombre-lobo? Cuando levantó la mirada de nuevo, ya no estaban ninguno de los dos. No tardó mucho en empezar sentirse solo y arrepentirse de su decisión.
Inseguro, se levantó del sillón, sin saber si dar vueltas por el cuarto como había visto hacer a Nao en la posada y a Axel allí mismo, o si curiosear a su alrededor como Aeryn. Decidió volver al sillón y simplemente esperar la vuelta de los otros. Se acurrucó en una esquina, abrazándose las rodillas, tratando de dejar el tiempo pasar, cuando un movimiento en la cama llamó su atención, haciéndole brincar en el sitio.
°×°×°
Axel trotaba detrás de una apurada rubia, mientras buscaban la salida de los túneles. Ella estaba sumida en sus pensamientos, y al final él acabó igual, por lo que se sorprendió cuando la escuchó hablar después de un rato.
- Sigue sin haber evidencia de que haya licántropos viviendo aquí - él levantó una ceja ante aquello.
- Siguen siendo licántropos rescatados de los abusos provocados por los humanos - ella frunció el ceño.
- Saldrán para ver la luz del día, ¿no? Quiero decir, hasta Nao sale a la luz del día, y es el licántropo mas raro con el que me he cruzado.
Axel sonrió. También era el licántropo mas raro que él conocía.
- Saldrán, pero esperaran a que no haya nadie alrededor - se encogió de hombros a la vez que llegaba a su altura - ¿Por qué tanta prisa por encontrarte con estos hombres-lobo? ¿No habías visto tantos en tus misiones?
Aeryn guardó silencio durante unos minutos, avanzando por los pasillos tenuemente iluminados por los mismos hongos y piedras que la madriguera. Mientras esperaba su respuesta, Axel se permitió curiosear por el rabillo del ojo el rostro de la joven; las luces y sombras se acentuaban con la luminiscencia natural, dándole un aspecto féerico a la joven, sus ojos parecían tener un color aguamarina en vez de ese azul tan intenso. Tuvo que tragar con fuerza y llevarse la mano a la cara para que ella no viera su expresión alterada.
- Tengo curiosidad - contestó finalmente. Axel trató de recordar de qué demonios habían estado hablando -. Al principio de conoceros pensaba que los licántropos eran simplemente bestias dominadas por sus instintos. Los únicos momentos en que los había visto eran en las peleas o guardando propiedades de sus amos, por lo que nunca traté de acercarme a uno antes. Es la primera vez que viajo con un licántropo libre, que va y viene a su gusto, y me gustaría averiguar que, si son todos los licántropos así cuando están cómodos, quizá podamos llevar una relación mas estrecha si convivimos en simbiosis en vez de esclavizar.
Axel la miró con las cejas arqueadas hacia arriba y boquiabierto, claramente sorprendido. Aeryn deseó poder hacerle una fotografía y guardar esa cara de estúpido para siempre, se limitó a apretar los labios para no reírse.
- Vaya... Guau. Quiero decir, ¡vaya! - ese despliegue de amplio vocabulario hizo que ambos pensaran que había sufrido un corto circuito cerebral. Axel se sintió tremendamente estúpido, así que sacudió la cabeza para recuperar la compostura -. Nunca creí que un humano con ideas tan claras pudiera cambiar tan rápido de opinión. Parece que yo también voy a tener que replantearme lo que sé sobre vosotros.
Axel se metió un zape mental. No era eso lo que quería decir.
"Estas quedando como un autentico imbécil hoyAxel" pensó "Por mi madreque en paz descanse, y sólo acaba de empezar el día"
- No sé si los licántropos que viven aquí te ayudarán en algo. Nao tuvo que dejar esta colina porque era imposible que después de las peleas conviviera naturalmente con otros de su especie. Costó mucho tiempo que volviera a aceptarme a su alrededor cuando se recuperó de las heridas, y eso que habíamos echo infinidad de travesuras juntos. Quiero decir que no te hagas muchas ilusiones de aprender algo aquí sobre los hombres-lobo, por qué tendrán el trauma bien afianzado en su cabeza.
Aeryn asintió pensativa, mientras continuaba andado. Axel le permitió ese tiempo de asimilación, acomodándose a su paso.
En un momento dado, vio un resquicio de luz tras una curva en el pasillo situado a su derecha, así que tiró de ella para cambiar su rumbo. No contó con que ella seguía desprevenida, ni que no pondría resistencia, por lo que acabó apoyado en la pared con ella aferrándose a sus hombros.
°×°×°
Notas:
Feérico: de las hadas, o relacionado con ellas.

8/11/17

35. Las brujas

Se sentía flotar en una basta, negra y conocida inmensidad. Abrió los ojos ligeramente, y al hacerlo se encontró de frente con la mirada ambarina de Volk.
"Vaya, vaya." gruñó este "Por fin despiertas." a pesar del tono molesto, Nao sabía que probablemente se había preocupado.
No recordaba haber perdido la conciencia, pero tuvo que reconocer que el ataque del demonio había sido lo suficientemente importante como para incapacitarle de esa forma. Decir que le dolía hasta el alma no era una exageración.
Se incorporó quejándose y con dificultad, llevándose una mano a la cadera, donde tenía varios tajos abiertos que supuraban una especie de moco negro, líquido y pestilente; apretó la herida, buscando aliviar un poco el dolor.
"¿Por qué duele tanto?" gimoteó. No tenía fuerzas ni para preocuparse por la excreción mucolenta"Se supone que en los sueños no sientes."
"El dolor es algo mental, cachorro."
Nao le miró, cansado y dolorido, antes de acercarse a él y apoyarse en su costado.
"¿Sabes donde estamos?"
"Creo que será mas divertido que lo descubras tu mismo." ronroneó el lobo.
Nao quiso replicar, pero empezó a sentir como las heridas ardían cada vez más, obligándole a cerrar los ojos y encogerse de dolor. Cuando volvió a abrirlos ya no se sentía flotar; estaba echado sobre algo consistente y que trataba de ser blando sin conseguirlo, lo único que escuchaba era un zumbido constante y sobre él podía ver como se inclinaban varias sombras humanoides a las que no reconoció. Así que, desorientado y malherido, hizo lo único que podía hacer un animal acorralado: se sacudió hasta conseguir quitárselos de encima, rodando sobre el costado hasta caer pesadamente al suelo, gruñendo como un salvaje, lanzando zarpazos al aire, tratando de levantarse para salir de ahí.
Tenía los sentidos embotados y lo único que sentía eran las heridas palpitando y chorreando algo que no era sangre, porque le había dejado las manos negras. Al tratar de levantarse tropezó con sus propios pies varias veces antes de conseguirlo, pero a duras penas pudo dar unos cuantos pasos antes de derrumbarse de nuevo sobre la rodillas.
Vomitó, y lo que fuese que le salió por las boca no era comida, ni siquiera bilis, porque sabía a alquitrán y tenía el mismo aspecto que el moco negro que le supuraban las heridas. Antes de volver a desvanecerse vio como una silueta negra volvía a inclinarse sobre él, con la mano extendida y susurrando en un tono que trataba de ser tranquilizante algo que no entendió.
×*×*×*×
Axel vio como el retrato pasaba de las manos de Skeith a Aeryn, para que ésta lo dejase en su sitio. Y por la expresión de ambos, sabía que lo siguiente serían las preguntas, así que se cruzó de brazos y esperó.
- ¿A qué edad capturaron a Nao para las peleas? ¿A qué Templo pertenece? ¿Por qué no está cuidándolo ahora? ¿Desde cuándo os conocéis?
Ahí estaba, justo a tiempo, como esperaba. Durante unos segundos la miró pensativo, antes de dirigirse al sofá que antes ocupaban y hacerles una seña para que se sentaran junto a él.
- Conocí a Nao cuando yo tenía unos seis años, él tendría como cuatro y hacía relativamente poco que había perdido a sus padres en uno de los primeros ataques a los Templos - Aeryn soltó una exclamación ahogada -. Conectamos enseguida, desde el primer momento empezó a seguirme, era como un pato siguiendo a su madre, pero a la que verdaderamente adoraba era a Nyuka, nunca movía un dedo si ella no le daba permiso antes... Crecimos juntos, viajando entre los bosques del norte donde ellos vivían y nuestros territorios en las selvas del este, quedándonos juntos algunos meses antes de separarnos otros tantos. Fue en uno de esos lapsos de tiempo en los que no nos veíamos cuando lo capturaron, aún tenía doce años. Hasta donde sé, nadie tiene ni idea de lo que vivió en las peleas, no lo habló ni siquiera con Nyuka, y con ella nunca tuvo problema en abrirse - suspiró ligeramente al recordar.
Aeryn se quedó pensativa durante unos minutos, Axel apoyó el pie en el sofá y se recargó en la rodilla esperando de nuevo, pacientemente.
- ¿Qué hay de ti? - preguntó -. No te gusta hablar de ti mismo, ¿verdad?
Axel sonrió de forma encantadora.
- Nop. Y por lo que se ve a ti tampoco.
- No hay mucho que decir - replicó ella, encogiéndose de hombros -. Mi familia es un gran gremio de caza recompensas que tiene una amplia línea de contactos a lo largo y ancho del planeta, también hemos estado aliados durante generaciones con los Templos. Llevamos años detrás de la organización criminal que los esta destruyendo, tratando de averiguar sus motivos.
- Por lo pronto, sumir el mundo en el caos me parece una muy buena teoría, y una bastante lógica depsués de lo que han causado en Tierra, por cierto. Pero eso no responde a mi pregunta, sino sobre la labor de tu familia - le señaló con un dedo acusador -. Así que vamos, desembucha. 
- ¿Qué más quieres? Mi labor y la de mi familia son lo mismo. He estado entrenando toda mi vida bajo la amenaza de la destrucción de Templos. Recibí la mejor educación, los mejores entrenadores y todo para llegar donde estoy ahora: encerrada en una madriguera de licántropos con un hombre-serpiente y un ex-prostituto esperando a recibir noticias sobre un licántropo de un par de brujas locas.
- ¡Guau! - exclamó el joven, divertido y tratando de contener la risa. Misma que se le cortó de golpe al aparecerse justo en el centro de la madriguera una de las brujas que les había recibido con expresión seria. Axel saltó de su sitio y se acercó apresurado a ella, con la duda pintada en la cara.
La bruja miró al rededor con expresión seria. Sus ojos color malva se fijaron durante lo que parecieron largos segundos en Aeryn, haciendo que ella se sintiera intimidada. Cuando la joven apartó la vista, levantó una ceja al descubrir a Skeith tratando de esconderse tras ella. Una vez que su mirada volvió a Axel, éste tragó con fuerza, ansioso por saber algo de una vez. No hizo falta que preguntara nada para que ella hablara.
- Está bien - el joven suspiró aliviado -. A pesar de que los hechizos y narcóticos dejaron de hacer efecto en él en varias ocasiones, pudimos tratar las heridas y contener la maldición del demonio.
Axel volvió a suspirar, pasándose la mano por el pelo.
- Quiero verlo, ¿puedo?
- Están a punto de traerlo, no es conveniente teletransportar heridos - conforme terminaba de hablar, la otra bruja entró en el hueco, apartando bruscamente la cortina y seguida inmediatamente por otra que iba de espaldas, con expresión concentrada y murmurando algo. Frente a ésta el cuerpo inerte de Nao flotaba alrededor de metro y medio por encima del suelo, con los brazos y las piernas colgando ligeramente. Tras él, iba otra bruja, con el mismo ceño fruncido y moviendo los labios como la anterior.
Axel ignoró a las cuatro brujas y se abalanzó directamente sobre el cuerpo inerte del licántropo. Pasó los brazos por debajo de sus hombros y rodillas y con un gruñido ordenó que terminaran el hechizo que lo mantenía en el aire. Las dos aprendices miraron dudosas a sus maestras antes obedecer ante un gesto de ambas. El joven resopló ligeramente al recibir el peso muerto que suponía un Nao inconsciente. No lo soltó hasta que llegaron a la cama y lo depositó cuidadosamente sobre el colchón.
Una vez estuvo tumbado, el hombre-lobo empezó a removerse incómodo hasta abrir los ojos. Volvía a estar sobre algo blando y rodeado de sombras, pero al menos reconocía vagamente el olor de la que tenía directamente encima, parecía estar diciendo algo, pero el molesto zumbido en su cabeza seguía haciendo imposible oír nada. Con un largo suspiro cerró los ojos, teniendo la sensación de que ahora sí estaba en lugar seguro.
Axel se incorporó después de asegurarse que Nao estaba bien, o todo lo bien que podía estar alguien afectado por la maldición y heridas causadas por un demonio, ligeramente nervioso al notar que no había reaccionado cuando lo había llamado. Cuando se giró, se topó con las miradas serias de Bain y Ganee, y supo que iba a tener que dar muchas más respuestas.
- ¿Qué ha ocurrido? - preguntó Ganee antes de exigir a la par que Bain- ¿Cómo te atreves a traernos a uno de nuestros licántropos después de casi diez años en este estado?
Axel se apretó las sienes, hastiado. Odiaba a las parejas que se completaban las frases o hablaban a la vez.
- Como si a mi me gustase ver a mi mejor amigo en ese estado - gruñó, señalando al susodicho -. El demonio que nos atacó no parecía especialmente fuerte, pero supongo que el fallo en las barreras habrá provocado un aumento de poder en esos cabrones. No había visto a Nao caer tan rápido ante uno de esos nunca, y mucho menos en este estado.
Ellas gruñeron, las aprendices salieron algo inseguras de dejar a sus maestras solas con ese grupo, pero no les quedó mas remedio que obedecer al gesto de una de ellas.
- ¿Qué ha ocurrido en el Continente? - preguntó la más alta, Bain -. Hace horas una oleada de de demonios trató de cruzar nuestras barreras y las señales de auxilio de los licántropos dejados en libertad no dejan de sonar. Cada vez que mandamos a alguien al rescate se encuentra una masacre, hasta ahora solo hemos rescatado vivos a un par de cachorros, y ahora a Nao.
Axel se movió por el espacio como un león enjaulado, tratando de poner en palabras todo lo que le pasaba por la cabeza; ese maldito asesino con su quimera, todos los Templos destruidos que había descubierto cuando viajaba antes de encontrarse conn Nao, los demonios, las irregularidades en el comportamiento de todas esas criaturas oscuras... Fue Aeryn quién finalmete respondió por él.
- Desde hace años una organización criminal ha estado destruyendo los Templos Sagrados de todo el mundo. Hasta anoche no entendíamos muy bien cuál era su móvil, pero teniendo en cuenta lo que vimos en la ciudad portuaria es que traten de liberar a los demonios. Tierra siempre ha sido un Continente poco desarrollado tanto política, como militarmente por lo que probablemente haya sido relativamente fácil destruir primero sus Templos antes de pasar a los siguientes Continentes...
Ambas brujas dedicaron sendas miradas de desconfianza a la rubia antes de volver su atención a Axel, quien de encogió de hombros ante la explicación, como si para el hubiera sido suficiente.
- ¿Quién eres? - le preguntó Ganee.
- Aeryn Altet, miembro caza-recompensas de la familia Altet del Continente Aire.
Esta vez contestó Bain, con el ceño fruncido.
- Tu presencia en nuestro Santuario no es bienvenida, pero confiamos en el criterio de estos dos hombres-bestia y el pequeño brujo. Esperamos no arrepentirnos de esta excepción - Su mirada volvió a Axel -. Dejaremos a Nao aquí, llámanos si ocurre cualquier cosa.
Aeryn apretó los labios con fuerza, sintiéndose intimidada ante la presencia de aquellas dos. Cuando desaparecieron tras la cortina que cubría la puerta, se dejó caer con un suspiro al sillón.

29/10/17

34. Santuario de Lycans

Aeryn seguía con la miradas el nervioso ir y venir de Axel, quien era incapaz de estar un segundo quieto al haber tenido que dejar a Nao en manos de un par de brujas. 
Estas les había recibido un segundo después de haber cruzado el portal, y tras arrancarle al licántropo de los brazos y gritar algunas instrucciones, habían ordenado a un par, de lo que ella suponía, eran aprendices que les llevaran a lo que sería su habitación durante su estancia. Y la habitación había resultado en una enorme madriguera cavada al final de un túnel en una inmensa colina, iluminada con musgo y piedras luminiscentes.  
Al entrar se había quedado completamente boquiabierta, porque el espacio era amplio y estaba amuebladoA-mu-e-bla-do. Además con muy buen gusto, todo había que reconocerlo; una pequeña librería decoraba la pared que quedaba justo al lado de la entrada, tapada con una cortina. Al fondo de la madriguera había un a enorme colchón tirado en el suelo, cubierto con mantas de piel y multitud de cojines.
En el otro lado, cerca del hueco que hacía las veces de entrada, había una mesa auxiliar con un par de sillas plegables de madera. Un cómodo sofá se encontraba a mitad de la habitación, pegado a la pared, en el que sentó a Skeith al ver que estaba llegando a su límite de aguante esa noche.
ווווו×
Llevaban ya varias horas esperando, Aeryn había optado por acomodarse junto al brujo y echar una manta por encima de los hombros de ambos, ya que la temperatura había bajado al menos un par de grados desde que esperaban.
Axel seguía dando vueltas arriba y abajo, de vez en cuando asomaba la cabeza fuera de la cortina, como si así fuese a aparecer antes Nao. No parecía sentir el frío a pesar de ser el mas sensible a las bajas temperaturas. La rubia notaba como el nerviosismo de Axel empezaba a ser suyo también al haber empezado ella a tambolirear la punta del pie contra el suelo, por lo que trató de buscar algún tema de conversación con él.
- ¿Dónde estamos? - preguntó al fin.
Axel continuó dando vueltas, por lo que pensó que no la había oído.
- ¿Axel? - llamó, interrogante. Al ver que seguía sin contestar, insistió de nuevo, esta vez más  alto y fuerte. Y ahora sí, el hombre-bestia se giró hacia ella, con una expresión molesta pintada en la cara.
- Estamos en el Santuario Lycans. Las brujas que se han llevado a Nao son sus fundadoras - contestó. Aaeryn quiso replicarle que si la había oído desde el principio, contestara antes del tercer llamado, pero se contuvo porque realmente no tenía ganas de empezar una discusión.
- ¿Entonces hay más licántropos aquí? - preguntó. Esta vez Axel se detuvo frente a ella, con el ceño fruncido y una pose levemente intimidante, que funcionó sobre Skeith, pero no con ella, que decidió ignorarlo e insistir - ¿de qué conoces este lugar?
Axel ladeó la cabeza levemente, mirando a otro sitio.
- Uno o dos meses después de que Nyuka rescatara a Nao de las peleas, mi abuelo y yo vinimos a visitarlos. Sólo puedes llegar a este lugar teniendo el permiso de Bain y Ganee, las fundadoras. Llevan literalmente siglos rescatando y rehabilitando licántropos, por lo que si, hay mas de ellos aquí.
Ella se abrió los ojos un poco más de lo normal. 
- Pero no hemos visto a ninguno - dijo, sorprendida. Como respuesta recibió un resoplido de Axel.
- Estos licántropos han sido mayoritariamente rescatados de las "garras" de los humanos, - explicó haciendo un gesto con las manos - y por lo general una vez llegan aquí, no vuelven a ver uno. Eres probablemente la primera humana que pisa este santuario desde que se creó y, por supuesto, a esos licántropos no debe de hacerles mucha ilusión ver de nuevo a un miembro de la especie que los esclavizó y torturó. Sinceramente me sorprende que esas dos viejas brujas te hayan permitido atravesar el portal.
La rubia se sintió ligeramente culpable, así que se levantó y dio un par de vueltas por la habitación, bajo la atenta mirada de Axel y Skeith.
- Entonces, cuándo acaben con Nao, ¿me echarán de aquí? - algo en la pequeña librería llamó su atención, por lo que se dirigió hacia ella mientras preguntaba.
- Quien sabe - respondió el hombre-serpiente, encogiéndose de hombros y siguiéndola con la mirada -. Vienes acompañada de dos hombres-bestia y un brujo, a lo mejor hacen una excepción contigo. ¿Qué haces?
Aeryn acababa de coger algo de la estantería y lo examinaba minuciosamente. Se lo extendió a Axel con expresión curiosa.
- ¿Este es Nao? 
Él tomó el pequeño retrato que ella le extendía. Su expresión se suavizó un poco al reconocerlo antes de asentir con la cabeza y extender el brazo para devolvérselo.
- Ella supongo que será... ¿Nyuka? - dudó un poco al tratar de recordar el nombre que había escuchado sólo un par de veces mientras su vista se paseaba de un lado a otro de la persona que acompañaba al licántropo en el pequeño lienzo. Sintió un tironcito en el brazo cuando Skeith quiso ver también la pintura.
Axel volvió a asentir.
- Ahí debe de tener trece o catorce años - explicó -. Y si no me falla la memoria, ese lo hicieron al poco de que Nao se recuperara completamente de las heridas con las que salió de las peleas.
Skeith abrió ligeramente la boca, sorprendido por el aspecto del Nao de esa época. Tenía sólo dos o tres años más que él y ya se veía mas maduro con esa expresión seria. En el cuadro miraba hacia aquella mujer con un brillo especial en los ojos y un ligero sonrojo en las mejillas. No se veía, pero Skeith suponía que la mujer... ¿Nyuka, había dicho Aeryn? atraía al pequeño Nao en un abrazo. Ella le miraba con infinito cariño y una sonrisa en los labios. A Skeith le llamaron la atención los ojos verde esmeralda y el pelo canoso recogido en un moño desordenado. Sintió un nudo en el pecho al recordar a su madre.
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Notas:
Subo ya, con un bajón emocional interesante 😞
Este me ha salido masa corto de lo que quería.
Como curiosidad, Bain y Ganee forma parte de un sólo nombre bainganee que significa morado en no recuerdo qué idioma.